Un primero de mayo para enfrentar la “recuperación estafa” y ganar derechos. Un primero de mayo para construir clase

27/04/2018
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Comunicado de Anticapitalistas
 
El relato de la recuperación económica no se corresponde con la subida de salarios, ni con el número de firmas de convenios, ni con la disminución de la precariedad laboral o tampoco con la mejora de las pensiones o de los servicios públicos. La crisis ha servido de excusa a la clase dominante para desmantelar derechos y, fundamentalmente, para tratar de destruir la organización combativa e independiente de los y las trabajadoras, para acelerar su vulnerabilidad y dar poder político, económico y social a los empresarios.

Pero la realidad es tozuda y en los últimos meses asistimos a cómo los y las trabajadoras han iniciado conflictos laborales, huelgas y paros, que están consiguiendo remontar la conciencia y la organización después de haber estado en mínimos durante estos años. De esta forma, el número de horas de huelga volvió a ascender durante 2017, como indicador de un cierto despertar de la conflictividad laboral que tenemos que cuidar y avivar. Sin una intensificación del conflicto en los centros de trabajo no habrá cambio posible. En este sentido, encontramos diversos ejemplos de conflictos donde los y las trabajadoras han decidido emprender el camino de la lucha colectiva: la seguridad de aeropuertos, Amazon, Bershka, Casinos, Deliveroo, monitoras escolares, 061, 112 y tantos otros, son solo algunos de estos ejemplos. Así, empezamos a ver cómo trabajadores y trabajadoras de empresas grandes y pequeñas empiezan a salir a reivindicar estabilidad laboral, negociar los convenios para ganar derechos o para parar los desmanes en horarios y formas insufribles en la organización del trabajo.

Desde Anticapitalistas llamamos a participar de manera solidaria en esas luchas, en su organización, en sus manifestaciones, en su difusión. En esas luchas y sus resultados se está gestando un posible sindicalismo del siglo XXI, se reactualizan poco a poco las formas de lucha, el repertorio organizativo y discursivo de la clase trabajadora y, sobre todo, las formas de solidaridad necesarias frente a la explotación. Frente al agotamiento del actual modelo sindical mayoritario, creemos muy útil pensar algunos de los retos para la construcción un sindicalismo abierto, feminista, de clase, combativo y asambleario:

  • Construir un proceso de organización social y político que levante las banderas del aumento del Salario Mínimo Interprofesional y las pensiones, como están haciendo las mareas y plataformas de pensionistas.
     
  • Necesitamos un sindicalismo que salga a la calle desde ya para retomar la idea de un nuevo marco legal para las relaciones laborales que aborde urgentemente cómo frenar y revertir la subcontratación, la flexibilidad horaria, de qué forma revertir los retrocesos sufridos en las causas y costes de despido, cómo prohibir sistemáticamente las falsas relaciones mercantiles que llevan a muchos trabajadores y trabajadoras a ejercer de falsos autónomos.
     
    Frente a la crisis de las derecha política y los problemas para el recambio de sus mandos entre PP y C´S, frente a las dificultades para volver a legitimar el gobierno central y el bloque de fuerzas del régimen, se está perdiendo un tiempo precioso para reclamar ya cambios legislativos en todos estos terrenos.
     
  • Enfrentar ya una negociación colectiva que revierta el retroceso salarial sufrido tras la paralización en la negociación colectiva o por haber contemplado subidas menores en relación a la subida general de los precios.
     
  • Debemos avanzar hacia un sindicalismo de lucha, un sindicalismo para la transformación radical de la sociedad. Un sindicalismo que debe huir de los resultados ya conocidos de la concertación social y que, a la vez, debe generar prácticas democráticas y combativas, defender las demandas del 8M y del movimiento feminista, comprometerse con los servicios públicos, poner recursos en la lucha contra la precariedad y la subcontratación.

Este 1 de mayo toca salir a las calles para seguir construyendo nuevas formas de sindicalismo, denunciar el paro, la precariedad y extender la conflictividad y la solidaridad mutua entre los conflictos en marcha. Este 1 de mayo toca, en definitiva, seguir organizándonos como clase trabajadora.
 

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