Frente a la frialdad institucional, feminismo para encender la chispa

04/08/2017
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Comunicado de Anticapitalistas ante el “Pacto de Estado contra la violencia machista”
 
En los últimos días el caso de Juana, una mujer víctima de violencia machista que ha tenido que huir con sus hijos para evitar entregarlos a su maltratador, ha puesto en evidencia la incapacidad de las leyes vigentes y recursos institucionales para hacer frente a la realidad de la violencia machista. Mientras esto pasaba se aprobaba un pacto contra la violencia de género que, pese a haber sido vendido como solución a todos los problemas, no resuelve la situación.

El movimiento feminista ha sido capaz de hacer de las violencias machistas una cuestión política de primer orden, consiguiendo que en el pacto aprobado se incluya la violencia sexual y se dé respuesta a demandas que llevaban años esperando ser recogidas, como la necesidad de proteger a los menores, la no necesidad de denuncia para acceder a los recursos, la devolución de las competencias municipales en violencia de género, el fortalecimiento de las medidas de sensibilización y de los recursos… Sin duda alguna, a pesar de ser insuficiente, tenemos que estar orgullosas. Son conquistas que nos hemos ganado en la calle, en el 7N, en el paro de mujeres de este 8 de marzo, cada 25 de noviembre y cada 8 de marzo, cada día construyendo nuestros colectivos, defendiéndonos unas a otras, peleando juntas.

Más allá de este pacto de Estado, las mujeres necesitamos una nueva ley que rompa con las limitaciones de la ley vigente, que entienda que las violencias machistas no se limitan a la que ocurre en una pareja, que no es necesario un vínculo afectivo sino el machismo para ejercer violencia contra la mujer, que ponga el acento en las causas y no sólo en las consecuencias, que ponga en pie políticas que eliminen las desigualdades que golpean nuestros cuerpos día a día: la brecha salarial, la precariedad laboral, la invisibilización de nuestro trabajo, etc, etc. Y todo ello, con compromisos, presupuesto y plazos claros. Para eso, tenemos que estar dentro de las instituciones pero también fuera, desbordando sus límites cuando sea necesario. No nos basta con un pacto de Estado: queremos un pacto social que implique a los movimientos feministas y que se construya desde las luchas, sin ceder en ni una sola de las demandas planteadas desde abajo.

Poco podemos esperar de instituciones que se mantienen impasibles ante la realidad, asesinato tras asesinato, que nos victimizan una y otra vez, que nos juzgan a nosotras y no a nuestros agresores, que no desobedecen a la austeridad y han recortando nuestros derechos. Los recortes matan. La solución pasa por movilizarnos, por la solidaridad y la sororidad, por tejer alianzas, por seguir construyendo movimiento feminista. Necesitamos más feminismo, más calle, para encender la chispa que haga tambalearse a las estructuras que sostienen las violencias machistas.
 

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