El 17 a la calle por pensiones justas y dignas, por el futuro con las y los pensionistas

14/03/2018
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Comunicado de Anticapitalistas
 
El poderoso y, para algunos, inesperado movimiento de pensionistas es una expresión del malestar de fondo existente por los recortes en gasto e inversión social desde 2010 y su prolongación tras el inicio de la “cacareada” recuperación económica. El aumento del PIB lejos de suponer una redistribución justa de la riqueza, supone la continuación de un reparto desigual. El movimiento de pensionistas pone en evidencia la decepción de amplios sectores de la sociedad con las promesas incumplidas del PP y el desgaste acelerado de su discurso autocomplaciente y engañoso. La recuperación ha llegado a los beneficios, pero no a salarios y pensiones.

Una dimensión importante que ha puesto de relieve el movimiento de pensionistas es la brecha de las pensiones entre hombres y mujeres, dado que estas, pese a su contribución a los cuidados y a la producción o no han cotizado por no haber tenido puesto de trabajo asalariado, o han tenido remuneraciones más bajas que los hombres por el mismo trabajo o muchas han contribuido a la economía familiar en el campo sin haber tenido ni la consideración de jornaleras ni haber gobernado sus explotaciones. De ahí que en breve vamos a ver cómo, tras el reciente éxito del impresionante 8 M, se va a establecer una nueva alianza entre el movimiento feminista y las jubiladas. Y también ha evidenciado que la cuestión de las pensiones no es sólo un asunto de las y los actuales pensionistas sino también de quienes hoy trabajan o buscan trabajo. Dicho de otra forma, con su lucha por sus derechos, defienden los derechos del conjunto.

La protestas de pensionistas han supuesto la vuelta, tras años de profunda desmovilización sindical -salvo ejemplares luchas de empresa aisladas y en gran parte al margen de las direcciones mayoritarias- de las mejores tradiciones del movimiento obrero en el Estado español a través de la generación que conquistó con sus luchas durante décadas las libertades políticas, los derechos sociales y sindicales y los logros de lo que se ha conocido como estado del bienestar cuyos pilares básicos: enseñanza y sanidad pública, salarios y pensiones dignos y protección de la dependencia.

La importancia política del movimiento de pensionistas radica en su impugnación global, en su enmienda a la totalidad, de la lógica del austeritarismo, pero también del incremento de los gastos militares, del rescate a la banca y las autopistas y a las políticas laborales neoliberales. El movimiento de pensionistas ha denunciado las post verdades (mentiras en lengua vulgar) del gobierno del PP, de Ciudadanos y de los economistas del Ibex 35 y de la OCDE: el porcentaje del gasto público en pensiones sobre el PIB en el Estado español es inferior al de Francia, Alemania e Italia; que las tasas de reemplazo (ratio pensión /salario) se calculan sobre salarios muy bajos; que hay pensiones por debajo del salario mínimo profesional y que según los planes del PP van a seguir descendiendo; y que es falso que las pensiones no puedan crecer con el IPC para evitar el empobrecimiento. Lo que aterra al PP, lo que temen el resto de los partidos es el impacto electoral que pudiera tener en este sector de la población en el próximo ciclo electoral, de ahí los nervios, los anuncios demagógicos, etc. De ahí también las declaraciones que intentan paralizar de miedo a la población.
 

Defendamos el presente y el futuro

El sistema de pensiones público es viable y sostenible. La burguesía está interesada en impulsar fondos de pensiones privados para encontrar nuevos nichos de negocio y saqueo de las clases trabajadoras. Fondos que en muchos casos han significado la ruina de pensionistas por quiebra y ahí están los ejemplos hitóricos, tanto en Chile (laboratorio gracias a la dictadura pinochetista de las políticas neoliberales de los Chicago Boys durante décadas) o Reino Unido cuna de los ataques contra la sociedad de la nefasta Margaret Tatcher.

Frente a la idea de aumento de la edad de jubilación, contra toda lógica humana, hay que fortalecer la idea de aumento de los derechos del tiempo de ocio y disfrute. Frente a la idea de que el envejecimiento y el descenso de los nacimientos de la población autóctona impiden un sistema viable de pensiones públicas, hay que decir que la solución es la cooperación de las y los trabajadores nacidos aquí con los nuevos sectores de las clases trabajadoras nacidos en otras tierras, acabando con las políticas inmigratorias discriminatorias. Y, por supuesto, favorecer la libre decisión de la maternidad mediante medidas efectivas que permitan la conciliación.

El sistema público de pensiones es viable y sostenible porque el déficit de la Seguridad Social y el agotamiento del Fondo de Reserva de las pensiones es producto de las decisiones políticas que han llevado -Reforma Laboral mediante- al descenso de los salarios y, por tanto, a la aportación al sistema, a la persistencia del paro, al aumento del trabajo precario y desregulado, al aumento del número de personas que trabajan como falsas autónomas por imperativo empresarial y también al descenso del número de jóvenes que se incorporan a la cadena productiva con lo que se agrava la cuestión. Al mismo tiempo se ha despilfarrado el dinero público y continúa una política fiscal regresiva, pro ganancias empresariales y anti social que impide obtener la recaudación necesaria para satisfacer las necesidades presupuestarias de la ciudadanía.
 

Las medidas necesarias

Los objetivos mínimos que debemos fijarnos son la derogación de las reformas de pensiones de 2011 y 2013 y evitar el aumento de la edad de jubilación, fijación de la las pensiones mínimas contributivas en el salario mínimo -que deberá incrementarse hasta los 1.080 euros- y las no contributivas como mínimo al 75% del mismo.

El Pacto de Toledo es una herramienta obsoleta y una máquina paralizada para defender el poder adquisitivo de las pensiones. Es necesario impulsar reformas de fondo en las fuentes de financiación para reponer las arcas saqueadas por políticas del PP. Hay que acabar con las reducciones de exoneraciones y bonificaciones a las cuotas patronales a la Seguridad Social. Hay que presupuestar pensiones en marco general de la fiscalidad para que todas las fuentes contribuyan, todos los impuestos sirvan para financiar las pensiones y no solo las cuotas. Hay que sacar las pensiones no contributivas de las arcas de la Seguridad Social y que vayan directamente a Presupuestos Generales del Estado.

Junto a lo anterior es necesario el incremento del salario mínimo por encima de los pactado por CCOO y UGT, aumentar el empleo mediante la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales, y el crecimiento futuro de salarios y pensiones como mínimo al compás del IPC y también multiplicar la inversión y gasto público generadores de empleo. Y adoptar medidas extraordinarias para fomentar el empleo juvenil. Claro es que ello comportará derogar la Reforma Laboral e impulsar una negociación colectiva que posibilite la recuperación de los salarios al nivel anterior de la crisis e impedir la brecha salarial de género.

Desde Anticapitalistas apoyamos el movimiento de pensionistas, la unidad de acción sobre objetivos claros que defiendan las demandas del movimiento y la extensión de l mismo a los barrios mediante la creación de organismos unitarios de base pluralistas. Nuestra perspectiva es crear un amplio movimiento social con los sindicatos y más allá de los sindicatos, mediante el establecimiento de amplias alianzas sociales que contribuyan a la movilización del conjunto de la ciudadanía.
 

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