Contra la corrupción, movilizarse el 20 de mayo

19/05/2017
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Declaración de Anticapitalistas
 

 
Las noticias sobre investigaciones e imputaciones de miembros del Partido Popular por causas relacionadas con la corrupción se han convertido en algo habitual. Día tras día se muestra con mas claridad la podredumbre moral de la clase política y su servidumbre con las grandes empresas.

La complicidad entre importantes empresarios y los dirigentes del Partido Popular ha desembocado en una falta absoluta de credibilidad del partido gobernante. Los primeros, guiados por la ley de la ganancia, en búsqueda de nuevos negocios, han entrado en los nichos reservados para los servicios públicos, desde la sanidad y la enseñanza hasta la limpieza vial, imponiendo la realización de obra pública innecesaria como las radiales de Aguirre y exigiendo nuevas privatizaciones para comprar a precio de saldo los bienes públicos.

Los segundos, los políticos, tras rebajar los impuestos, mermar los ingresos fiscales y dejar en precario las arcas públicas, han reducido su papel en la gestión de lo público al de concesionistas y conseguidores de aquellos en el saqueo del erario y la venta del patrimonio público, y se han convertido en guardianes del orden mediante leyes como la Ley Mordaza.

En los intersticios entre lo público y lo privado se ha generado una zona oscura y opaca en la que han proliferado comisiones y coimas para el partido estructurado en varias facciones de una organización criminal. Lo que ha posibilitado una financiación extra para las campañas electorales y el gasto corriente del PP. Y, en medio del flujo de esos fondos, también ha habido desvíos con fines privados para “negocietes” conjuntos. Hoy por ti, mañana por mí, siguiendo el principio Zaplana: “Yo he venido a la política para hacerme rico”.

Esta procacidad solo fue posible y se hizo realidad con los ERE o los González o Pujol de cada lugar porque la arquitectura política del régimen del 78 lo posibilitaba.

Los neoliberales y defensores del mercado como gran regulador que anidan en el PP han logrado no solo disminuir el gasto y la inversión públicas sino desatender situaciones de emergencia. La austeridad impuesta por la UE ha sido el mecanismo que han empleado para transferir riqueza de las gentes de abajo a los de arriba. El resultado de esa orientación “liberal” consistente en hacer negocios con el dinero público y a la sombra del poder político, sin competencia que valga y en un aumento de la pobreza y la desigualdad.

Pero, a su vez, la corrupción, cifrada en muchos millones de euros detraídos del interés público y expoliados por el PP, CiU, el PSOE, en su caso aprovechando una posición preminente en las instituciones y espacios de decisión, ha agravado la situación de la mayoría social golpeada por las políticas austeritarias, ya que ha detraído importantes recursos del gasto sanitario, escolar, de la dependencia o de inversiones en investigación y ciencia, así como de la dotación de nuevos puestos de trabajo en el sector público en aquellas actividades que son esenciales para los intereses populares.

Hemos de evitar que se normalice la corrupción, que se banalice el debate sobre la misma, que se instaure el cinismo en la política y, lo que sería peor, el desánimo en el pueblo. Los pillos no pueden ganar. Ni los corrompidos ni los corruptores, pero tampoco los partidos como Ciudadanos o el PSOE, que permiten que el PP siga gobernando, a pesar de las evidencias de su putrefacción.

Desde las fuerzas transformadoras debemos ahondar en la ejemplaridad que se abrió con la limitación salarial, impulsar en las instituciones la denuncia del latrocinio y proponer normas y medidas de control previo y exigencia de rendición de cuentas. Pero ello, con ser necesario, no basta.

El objetivo político que debe guiar nuestra actividad es evitar las operaciones de maquillaje y regeneración desde fuerzas del régimen en marcha, aumentar las grietas del régimen del 78 y buscar la ruptura democrática que posibilite la apertura de los procesos constituyentes que modifiquen sustancialmente la vida política en el Estado español.

A la par, debemos de impulsar la contestación y movilización contra las políticas del capital que sirven de abrigo a la corrupción, redoblar el esfuerzo contra el austeritarismo y lo que es fundamental: organizar la contestación y control “desde abajo”, paso a paso hacia mayores cotas de poder popular.

Por eso, desde Anticapitalistas apoyamos la iniciativa impulsada por “Unidos Podemos” de impulsar mociones de censura contra el PP, tanto en Madrid como a nivel Estatal, así como la convocatoria del sábado 20 de mayo a las 18h en Sol (Madrid). Es necesario avanzar hacia una movilización unitaria, amplia, ciudadana, para que se vayan todos y el protagonismo en la vida política sea de las clases populares y trabajadoras y no de los corruptos y de las grandes empresas.
 

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